
No es normal. No es normal que a las personas les exijan que trabajen gratis. Pero es habitual. Se está haciendo cada vez aún más habitual. Y suelen ser los organismos internacionales y agencias no gubernamentales (ONU, Unicef, diversos organismos Europeos, etc) las que lo hacen con mayor descaro, sin mostrar vergüenza alguna. Ellos ven normal que queramos trabajar gratis. Plagan internet con ofertas laborales que dan risa, o pena, o mala hostia, según el día que tenga uno. Un mes, dos, seis, un año trabajando por la jeta. Lo que sea por meter la patita y mejorar el currículum. ¿Nos hemos vuelto todos locos o qué?
No, es que mientras estás en proceso de aprendizaje. . . Me cago en el proceso de aprendizaje y en la puta que los parió a todos. Cuando en la Edad Media un artesano tomaba un aprendiz, lo mínimo que le ofrecia por su esfuerzo era cama y comida, lo mínimo. Griegos y romanos daban a sus esclavos cama, comida e incluso respeto por el trabajo bien hecho, incluso los bárbaros y despiadados vikingos alimentaban y mantenían calientes a sus esclavos. Pero hoy, en el siglo XXI, no. En el siglo XXI, en los estados de bienestar del primer mundo, en el mundo libre, justo y democrático, en el mejor mundo posible, en este mundo, no. En el mundo del siglo XXI ni siquiera te darán cama y comida por tu trabajo. En el siglo XXI es habitual exigirle a los esclavos que trabajen gratis, porque en el fondo te hacen un favor dejándoles que les chupes polla, no te jode. . .
Y nos quedamos tan tranquilos. Y nos parece normal, normalísimo. Trabajar gratis ya es ley de vida. Cuando era pequeño a eso lo llamábamos esclavitud, y en Europa estuvo abolida durante algunos siglos, hasta ahora. Ahora, las grandes corporaciones, los organimos internacionales (garantes de la paz mundial y adalides de la libertad), los putos bancos y sus gobiernos títere han vuelto a instituirla. Ahora la llaman contratos en prácticas, becas de formación, periodos de prueba y otras cosas políticamente correctas. Que lo llamen como quieran: la esclavitud vuelve a ser legal y nos parece normal, incluso nos han convencido de que es por nuestro bien. Y para no coartar nuestra libertad, ya ni siquiera nos van a dar un sueldo de mierda, y de cama y comida ni hablar; eso sí, cuando terminamos la jornada somos muy libres de irnos al Macdonalrs, al Corta Ingles, al Carreflurs o donde nos plazca a gastarnos todo lo que nos han enseñado ese día. Incluso podemos ir a pedir un crédito al banco. No sé de que nos quejamos. . .
Imagen: SpreadShirt.