jueves, 29 de septiembre de 2011

No me cuentes historias

Su cabeza descansa sobre mi hombro. El pelo, largo y revuelto, me acaricia el cuello. Su respiración, plácida y regular, se desliza sobre mi pecho. Cruza un muslo sobre mis caderas y una mano abrazo mi otro hombro. Tumbado en aquella cama, con su piel suave y cálida apretada contra la mía, en la penumbra de una habitación cercana a la media noche donde nuestras respiraciones son la única medida relevante del tiempo, digo, no sé si para convencerme a mí mismo o para compartirlo con que ella, que la historia de la humanidad, la verdadera historia de la humanidad está escrita con momentos como éste: dos amantes abrazados en la penumbra, con el sudor ya seco sobre sus pieles, y sin hacer otra cosa que respirar y quererse.

La verdadera historia de la humanidad está escrita con momentos como ese. En los libros de historia no hay más que fragmentos minúsculos e irrelevantes de las vidas y hechos de personas cuya importancia se resume a que aparecen en los libros de historia. La historia, como nos la enseñan, es poco más que una justificación barata de lo que se supone que hemos llegado a ser, pero que, en el fondo, nada tiene que ver con nuestras vidas. Esa historia la escribimos para perpetuar la importancia de lo que no lo tiene, para convencernos de que somos lo que no somos, para satisfacer los egos de quienes la escriben a modo de entendimiento científico y los de quienes aspiran a ser nombrados algún día junto a sus ídolos.

La historia, es su mayor parte, se reduce a una recopilación de hechos protagonizados por una minoría, una élite cuya vida e intereses poco o nada tienen que ver con la vida e intereses de la mayoría de los habitantes del planeta. Reyes y generales, primeros ministros y agentes encubiertos, la batalla de Waterloo y el 11-S, son todos personajes y hechos insignificantes cuando los comparamos con las vidas diarias de los millones de personas en éste y en siglos pasados. La historia resulta de un extracto ínfimo e insignificante de lo que ha ocurrido y ocurre cada día en este planeta. Pretender que sea explicación de nada, tratar de buscar en la historia la esencia de la "naturaleza humana" para justificar maniobras políticas y económicas que perpetúen el flujo de la historia es un ejercicio de ceguera colectiva.

Los libros de historia ignoran los millones de abrazos que los padres comparten con sus hijos. No hablan de las carreras tras un tren para captar una última mirada de la persona amada. Obvian las risas y bromas de una docena de amigos entorno a una barbacoa. No dicen nada de los billones de favores hechos sin pedir nada a cambio. Jamas mencionan las caricias que revolotean mientras se prepara una cena. Cualquiera de estos hechos, y muchos otros que nos vienen a la mente, han ocurrido entre personas millones de años antes de que empezásemos a escribir la historia, que, recordemos, sólo registra un 1% de la presencia humana en el planeta. Cualquiera de esos eventos fundados en el amor, el respeto y la fraternidad tiene lugar con más frecuencia cada día, en cualquier lugar del mundo que ninguno de los importantísimos discursos de investidura o esclarecedoras editoriales dominicales. Sin embargo, jamás me he encontrado una caricia o un beso en ningún libro de historia.

Así, ya desde la escuela, empezamos a convencernos de la importancia de lo que no lo tiene, de la relevancia de los hechos y personajes con que nos bombardean periódicos y telediarios. Esta sociedad, he crecido creyéndose que sólo importa aquello que engorde tu cuenta corriente y acerque tu nombre a la tinta fresca de los anales de la historia. Nos parece natural tener cada vez menos tiempo para caricias y besos. Entregar un importantísimo informe es más importante que escuchar a un hijo. Valoramos más un coctel de empresa que un café con los amigos. Cada vez somos más historia y menos personas. Cada vez somos más lo que los libros de historia dicen que somos: unos seres egoístas y mezquinos, bestias sedientas de sangre y riquezas a quienes sólo la mano dura del estado y el contrato laboral mantiene a raya. Todos cada vez más clones más perfectos de esa ridícula minoría de personajillos que pueblan las páginas de la historia… Pero la verdadera historia de la humanidad, la esencia y naturaleza humanas, la escriben sin tinta y sin papel dos amantes abrazados en la penumbra, con el sudor ya seco sobre sus pieles, y sin hacer otra cosa que respirar y quererse.


Imágenes: Lovers de The atheist, polyamorous, skeptic y Kiss behind the barricades de Fuck Yeah Anarchism.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Singapur 2011: Vencedores y vencidos

Un punto, eso es lo que separa a Sebastian Vettel del bicampeonato. Aunque no pudiese celebrarlo, en Singapur, ya se dio el paseo triunfal. Por si nos quedaba alguna duda de quien tiene el mejor coche, y sin desmerecer las manos del alemán, que Red Bull haya ganado el domingo de la forma en que lo hizo es un hachazo moral, tanto o mayor al de Monza. En un circuito que, por su escasez de curvas de alta velocidad, por la temperatura y la elección de neumáticos (blandos y super-blandos), debería de haber favorecido a Ferrari, Vettel se dio un paseo y Webber logró recuperar el podium después de otra salida desastrosa. Lo cual es preocupante, muy preocupante, ya no de cara a este campeonato, que los coches de Newey van a ganar de forma merecida y contundente, sino de cara al año que viene. Muchas pilas van a tener que ponerse en Woking y Maranello si en el 2012 quieren ser algo más que las comparsas.

Empezando por Ferrari, que no sólo se mostró incapaz de seguir el ritmo de McLaren y Red Bull, sino que además pecó donde siempre tuvo la virtud. La delicadeza con que el F150 trata las gomas, la baza con que contaba Fernando para tener algo que decir en esta carrera, se evaporó en nueve vueltas. Nunca espectacular, el ritmo del Ferrari se desplomó cuatro vueltas antes que el de sus rivales. Así, el podium que otra arrancada espectacular de Alonso ponía al alcance de la mano, quedaba comprometido. Hubiese sido complicado aguantar los envites de Webber, pero la salida a destiempo del coche de seguridad y el flaco favor que volvió a hacerle Alguersuari, quitaron toda esperanza al asturiano. Por favor, que alguien le explique al catalán que, de momento, conduce un Toro Rosso y no un Red Bull, y que cuando va doblado tiene que apartarse.

Seguimos con Ferrari, porque Massa volvió a pagar por lo errores de otros, y he perdido la cuenta de las que van esta temporada. En Monza fue la fogosidad de Webber la que arruinó su carrera. En Singapur el enésimo error del chico maravilla. Ya se la lio en la clasificación y en carrera la remató. Como muy bien dijo el brasileño, y muchos empiezan a decir por el padock, el problema de Hamilton no es que cometa errores por ser demasiado agresivo, sino que parece no querer aprender de ello ni de las penalizaciones que le ponen carrera tras carrera. Alguien va a tener que hablar en serio con este chaval.

Al que tampoco le vendría mal una charla sería a Schumacher, que sigue creyéndose que está sólo en la pista. No suponía gran problema cuando iba encandenando campeonatos en un coche rojo que le permitía ir a diez segundos del resto; pero cuando está en le medio de la parrilla pasan cosas como la de este otros muchos domingos. "Fue un malentendido", dijo. ¿Un malentendido de qué? ¿Qué entendiste, que Perez se iba a apartar y ponerte una alfombra roja? Lo siento, Schumy, pero ahora vas de gris, literal y metafóricamente.

La mención especial del día se la van a llevar, el propio Pérez, que con otra carrera muy sólida y bien leída araño un punto. Mejor aún fue el papel de ambos Force India, quienes apurando una estrategia a dos paradas y pilotando sin errores y con mucha cabeza se colaron entre los de delante. Y el que sigue teniendo mucha cabeza es Button. Aunque no tenga la velocidad pura de Hamilton, lo compensa conduciendo fine, evitando errores y tomando decisiones acertadas. Sin despeinarse se hizo con el segundo escalón de podium, se ha puesto segundo en el campeonato y le saca diecisiete puntos al chico maravilla. Y con rivales así, contra la finura de Button y el coche de Webber, por mucho coraje y buen hacer que Fernando siga mostrando en las cinco carreras que quedan, mucho me temo que o Ferrari se saca algo de la manga o el subcampeonato también se escapa.


Imágenes: Autosport.com.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Monza 2011: Épico

Monza es uno de esos lugares especiales para la Fórmula 1. Uno de esos lugares que desde un punto de vista técnico o intelectual es difícil de entender. Son la historia, la leyenda, la pasión que se vive en su alfalto lo que hace grande a ciertos circuitos. Y sólo cuando vertemos sentimientos en la mezcla, podemos entender de qué va todo esto, por qué son especiales. Spa es mágico porque los pilotos siguen apretando los dientes para convencer a su cerebro de que es posible trazar Eau Rouge con el acelerador a fondo, es especial porque el eco de los motores ruge de un lado al otro de valle y pone una sonrisa bajo el casco de cada piloto. Mónaco tiene el glamour de ser una completa insensatez, de correr a trescientos kilómetro por hora donde la razón dice que es imposible hacerlo. Monza tiene rectas y una pasión vibrando desde las gradas rojas que permiten acelerar hasta donde ningún otro circuito del calendario consiente. Entre los nuevos trazados, sólo unos pocos se están forjando su propia leyenda: Singapur, Malasia, quizá Turquía; el resto de todas esas maravillas técnicas del señor Tilke, dudo que lleguen jamás a levantar las pasiones que las eses de Beckets en Silverstone, la R130 de Suzuka o el "Muro de los Campeones" en Montreal

Este domingo, fue un gran día para la Fórmula 1, para la leyenda y la pasión en Monza. Al margen de esa batalla por el campeonato que Vettel y Red Bull ya casi han sentenciado. Hace un par de días, el asfalto de Monza fue un lugar para la épica. Al margen de las cábalas, los rumores para el 2012, los números y los análisis estratégicos, es de la pasión y de la épica de lo que vamos a hablar hoy. Empezando por la salida. El Ferrari lleva unas cuantas carreras arrancando de forma espectacular; pero el domingo Alonso volvió a romper moldes. Metiéndose por donde no había hueco adelantó tres posiciones en la frenada de la primera curva, poniéndose primero y poniendo en pie a todas las gargantas de las gradas. Épico.

Luego vino la batallan entre Schumacher y Hamilton. La velocidad punta del Mercedes contra el buen hacer en las curvas del McLaren. La experiencia y las artes del heptacampeón contra la garra y la agresividad del chico maravilla. Un duelo épico que ganó el británico; aunque demasiado tarde para salvar la carrera. Y en el medio de la lucha, apareció Button para regalarnos un adelantamiento que fue directo a mi top ten. Primero aprovechó un error de Hamilton para ponerse tras la estela de Schumacher y, a las primeras de cambio, adelantar al alemán en la complicadísima Variante Ascari, por fuera y sin previo aviso. ¡Zis zas! Justa venganza por lo que le hizo Schumy, allá por el 2005 en la Variante Alta de Ímola.

Espectacular fue también la pasada de Bruno Senna a Sebastian Buemi. Ni DRS, ni KERS, ni gaitas, rebufo desde la Parabólica a lo largo de todo la recta de meta y hachazo en la frenada de la Variante del Rettifilo. De libro. Inapelable. Sobre todo teniendo en cuenta que es el segundo fin de semana del chaval sentado en el Renault y Monza, con la escasa carga aerodinámica que requiere, no es el lugar idoneo para experimentos con principiantes. Estoy empezando a pensar, que el brasileño tiene algo más que apellido.

Por último, y no menos épico aunque fuese agónica, fue la defensa del podium que hizo Fernando. Con un Ferrari que naufraga con los neumáticos medios o duros, Alonso dosificó el margen y saco lo mejor del F150 frente al chico maravilla, que tras librase de Schumy, venía como un vendaval buscando el tercer escalón de podium. Al final, Alonso cosechó un podium agridulce. Agrio porque deja patente una vez más las carencias del Ferrari frente al McLaren y, sobre todo, al Red Bull. Dulce porque aún así, este podium pone al neno segundo en el campeonato, por encima de rivales con mejor coche. Épico.


Imágenes: Autosport.com.


martes, 6 de septiembre de 2011

Interludio


Es inusual que, sin previo aviso, pase tantos días sin actualizar Bitácora. Podría deciros que es que estoy muy ocupado. Y sería verdad. Un artículo corregido y reenviado la semana pasada. Otro listo para mandar mañana. Las correcciones del tercero esperando en el imeil. La tesis sonriendo y algún otro proyecto rondándome las neuronas. Pero, ocupado o no, nunca fue disculpa para dejar de escribir aquí, ni lo es ahora. Pensando. Cuando no estoy haciendo algo, sensato o insensato, estoy meditando, barrenando, pensando fuerte. Pensando muy fuerte. Tan fuerte, que apenas me quedan ni tiempo ni energías para escribir. Gracias por la paciencia y no se preocupen, que sigo vivo y sonriente.