Ayer sólo hubo un piloto en la pista. El neno hizo una de las mejores carreras que he visto en años. Basta comparar su resultado con el de Massa, que hizo una salida casi perfecta; pero Massa llegó tercero a la primera curva y terminó la carrera tercero. Y, ojo al dato, ni el primero ni el segundo, fueron quienes iban delante de él en la primera curva; es decir, acabó tercero, pero lo adelantaron dos veces. Fernando, con el mismo coche, adelantó a dieciocho rivales. Lo único que detuvo su remontada fue su buena educación, su sentido común y su compañero de equipo. Massa es su rival directo en el campeonato, y el neno no quizo enzarzarse en una lucha fraticida que pudiera haber arruinado la carrera de los dos, y los mandamases de Ferrari prefirieron mantener las formas a ganar más puntos. No me cabe duda de que si en vez ordenarle a Fernando que "cuidase sus gomas", le hubieran dado luz verde para pasar a Massa, habría estado luchando con Button por la victoria.
Ayer Alonso estuvo sublime. Y Massa le habrá robado tres puntos, pero el hachazo moral y la demostración de fuerza, maña y astucia fueron contundentes e incontestables.
Si tubiese que elegir otro piloto ayer, sería Kubica. Soberbio. Otra vez. Hizo una arrancada espectacular, de noveno a cuarto. Luego volvió a exprimir lo mejor de su Renault para llevarlo hasta el segundo puesto; adelantamiento a Massa incluido. Bravo también por Barrichello, Rosberg y los estrategas de McLaren. Los de Woking se la jugaron poniéndole a Button los neumáticos de seco antes que a nadie. Les salió redondo. El inglés evitó errores estúpidos, jugó sus cartas y terminó ganando; nada que objetar.
P.S.- También he oído que corrió un tal Michael. Dicen terminó décimo tras vérselas y deseárselas para adelantar a un jovenzuelo español y a un de la Rosa al que le traicionaron los neumáticos.