sábado, 1 de mayo de 2010

Sin venir a cuento



Profesor de matemáticas en una aldea de Botswana.

Jornalero en una granja de vacas con bonitos ojos marrones en Islandia.

Enseñar física, desentrañando los misterios del sexo del neutrino, a los monjes de un templo budista en Nepal.

Escritor creativo para traducir manuales técnicos para empresa tecnológica en Shanghai; creativo que te cagas, porque si no sabes chino mandarín debes de tener que inventartelo.

Guionista freelance para video-juegos on-line en Atlanta.

Cuando uno se pone a buscar sin mucho criterio ni ideas claras, puede encontrarse ofertas de trabajo, digamos que, peculiares. Algunas son tan tan peculiares, tan inovadoras y rompedoras con el sistema y los cánones establecidos, que en vez de cobrar, tienes que pagar por trabajar. Eso sí que es romper las convenciones capitalistas y no lo que hace ciertos izquierdosos de palo. Que en el fondo sois todos unos vagos y lo único que queréis es pasaros el día en casa mangándola. A lo fácil, a la sopa boba, cuando pagando mil docientos dólares de nada al mes puede uno trabajar todo lo que quiera. Gagón les pites roxas de Grao. . .

Ahora que sé que el wonderfuloso departamento de recursos humanos de la compañía que me ha pagado un doctorado durante tres años no se va a dignar ni a hacerme una entrevista (no me preguntéis por qué, porque no lo sé), ahora que me huelo que mi encantadora jefa pretende pagarme un trabajillo especial que me está retrasando la tesis un mes a precio de camarero barato, ahora ya me quedo más tranquilo. Ahora sé que con mis ahorrillos me puedo pagar unos meses de trabajo molón en Cambolla.

Voy a ir haciendo la maleta, a ver dónde encajo mi currículum, que de tan diverso y especializado (sí sí, ya sé que eso no parece tener mucho sentido; pero hay cosas con menos sentido y no os oígo quejaros), tan eso que ni quienes lo engendraron le ven el más mínimo atisvo de utilidad. Je. . . Ahora sí que va a haber cambios.


P.S.- La canción no viene a cuento, o sí. . . Pero el video mola un rato y llevo toda la semana redescubriendo a los QotSA una y otra vez: In the fade, First it giveth, Little sister. . .