jueves, 10 de diciembre de 2009

He visto cosas. . .


No puede ser. No puede ser que tenga esto abandonado tantos días sin predenderlo y sin una buena disculpa. Y no será por falta de cosas que contar. Claro que, pensándolo bien, cuantas más cosas hace o le pasan a uno, menos tiempo le queda para contarlas.

¿Y de dónde estoy sacando el tiempo hoy? Pues de supuestas horas de trabajo. Aunque parezca inaudito, ahora, en los momentos finales del doctorado, cuando debería desbordarme el trabajo, resulta que no tengo nada que hacer. Aquí estoy, de brazos cruzados esperando a que los jefes se vuelvan de sus vacaciones, conferencias o lo que quieran que estén haciendo. Mal síntoma, esto de no tener que hacer cuando uno está a las puertas finales del doctorado. . . Me temo que no va a ser un buen final. Ahora se trata de minimizar el drama, supongo.

Y si no es el trabajo lo que me mantinene alejado del trabajo, la única opción que queda son las malas amistades. Empezando por un gallego que ha tomado la decisión más sensata de su vida y ha decidido, otra vez, venirse a buscar trabajo a Copenhague. Lleva tres semanas alojado en mi sofá y siempre encontramos algo mejor que hacer juntos que sentarnos delante la pantalla del ordenador. Además, aprovechando el puente, otro amigote se ha venido de Barcelona. Nos hemos pasado el fin de semana rememorando y brindando el debido homenaje al tiempo que pasó aquí. Todo con la malasana intención de convencerle de una vez por todas de que regrese a vivir al frío norte.

Hemos sacado a relucir nuestras peores artes estos días: compras, cenas, cafés, cervezas, bares, fiestas. Grandes fiestas por cierto. . .
Este fin de semana he visto cosas que vosotros humanos no creeríais. Atacado escenarios incendiados a hombros de músicas impías. He visto rayos laser brillar en la oscuridad cerca de las puertas del infierno. Todos esos. . . momentos se perderán en el tiempo, como el sudor. . . en la lluvia camino a casa. Es hora. . . De contaros más; pero no me creeríais, así que cambio de tema.

Ayer, además de pasarme por una de las charlas del
Foro Alternativo y Paralelo a la gran pantomima mediático-climática que es el COP15, alagarmos la velada con otro viejo conocido que paró a visitarnos tras horas al volante en su largo camino de Uppsala a Praga. Y hoy, en cuanto termine de escribir esto me ire a casa a planear barruntar y preparar la despedida que se merece el gallego. Se vuelve mañana a pasar la navidades a España. Hasta los dedos de los pies tengo cruzados para que una casualidad muy casual ocurrida ayer evolucione en golpe de suerte y vuelva ocuparme el sofá en enero.

Lo dicho, me las piro. Espero tener algo de tiempo en breve para contaros de primera mano algo sobre el COP15 y de los millones de cosas que están pasando en la ciudad estos días.



Imagen: Blade Runner, la película de Ridley Scott que deberías de haber visto, dos veces. Y si ya lo has hecho, vétela otras dos.