domingo, 9 de marzo de 2008

Tic-tac tic-tac

Empiezo a sentir la presión. Llevo casi dos años en Copenhague. Me queda menos tiempo para terminar el proyecto del que llevo en él. El objetivo sigue siendo tener la tesis escrita, presentada y defendida para noviembre del 2009, pero empiezo a verlo complicado.

Sé de donde vienen la dudas. Vienen de las dos semanas que me he pasado de brazos cruzados, esperando a que me entregasen unos resultados que necesitaba para poder seguir trabajando. Estas cosas pasan, a veces algo se va al carajo y no queda otra más que esperar mientras el reloj sigue girando, tic-tac tic-tac.

En las horas muertas uno piensa demasiado, porque empezar algo nuevo carece de sentido cuando sabes que en cualquier momento podría llegar lo que necesitas para continuar; porque aunque siempre se pueden seguir estudiando cosas e indagando aquí y allá, después de dos o tres horas leyendo artículos científicos uno acaba hasta el gorro o dormido. Las horas muertas son fatales cuando lo que necesito es empezar a ver cosas terminadas, ver que voy cumpliendo etapas a medida que el reloj, tic-tac tic-tac, se acerca a la recta final.

Tampoco ha contribuido a mejorar mi deambular mental de perro encerrado el haber comprobado la gran desventaja de ser el bicho raro del grupo, un físico en medio de químicos y geólogos: de aquí al final voy a estar sólo en esto. No hay nadie en el grupo, ni siquiera la jefa, que pueda echarme una mano cuando me encuentro algún problema, ni siquiera entrevén los detalles de lo que hago. Es más, los contactos de fuera del grupo que se supone deben ayudarme, que la jefa no es tonta y ya se había preocupado de la contingencia, o están demasiado ocupados o les importa demasiado poco como para molestarse. Menos mal que la física que hago no trata de desntrañar los misterios más profundos del universo, ya está toda en los libros; pero esto no evita que, ante problemas que un supervisor que supiera lo que me traigo entre manos me solucinaría en diez minutos, a mí solito me lleve días; no evita que carezca de la posibilidad,
en este mundillo casi necesidad, de discutir e intercambiar ideas en charlas casuales, en reuniones formales, tomando un cafe o a la hora de la comida. En definitiva, carezco fuentes de inspiración, me lo tengo que guisar y comer solito, lo cual, además de frustrante, no ayuda para nada a buscar algo que hacer con las horas muertas, tic-tac tic-tac.

Por suerte, el miércoles reciví los datos que necesitaba para descruzar los brazos: seguimos adelante. Además, esta semana pasada se me ha ocurrido una idea feliz, cosa que siempre es buena para el ego y la motivación. Estos días veremos si las cuentas y las ecuaciones confirman lo que hizo saltar mi intución; si fuese así, será otro impulso en mi lucha contra el reloj imparable, tic-tac tic-tac. . .


P. S.- Quizá os preguntéis por qué si he tenido tanto "tiempo libre" he pasado tantos días sin publicar nada. Bueno, una cosa es que el trabajo estuviese parado y otra que lo estuviese mi vida social, en ese aspecto os puedo asegurar que estoy de todo menos de brazos cruzados :)

P. S.- Además, el servidor de blogger ha contribuido al retraso haciendo de las suyas.