Pues sí. Primero de noviembre y nieva en Copenhague. Lo venían anunciando desde hace unos días. Al parecer no es nada más que una tormenta de otoño que nos durará hasta el sábado; pero hoy tenemos dos graditos, nieva y el cacharro este me dice que la sensación térmica es de cinco bajo cero. Y doy fé. Hace un viento de mil demonios. Cuando venía en bici al curro casi no podía avanzar. Me dolía la cara del frío, y eso que la tengo muy dura (la cara). No podía mirar hacia delante, el viento me clavaba la nieve en los ojos. Toda una experiencia... He tenido que esperar diez minutos para volver a sentir los dedos y poder escribiros esto. Tengo que comprarme unos guantes decentes ya.
Aunque no os lo creáis, bueno, conociéndome sí que os lo vais a creer, estoy sonriendo. Es un día precioso. El frío seco de la nieve haciéndote sentir vivo por la mañana. El viento soplando con decisión, desde el norte, arrancando las hojas amarillas, rojas, ocres de los miles de árboles que pintan de encanto la ciudad estos días. Algunos susurran enfadados, negandose a abandonar el verde del verano; pero el viento helado aulla con confianza, sabe que ganará esta guerra. Las largas noches son sus aliadas. Y aquí, son muy largas. Con esto del cambio de hora a las cinco apenas queda un resquicio de luz en el cielo. El sol no vuelve a asomar hasta las ocho de la mañana. Los días seguiran menguando hasta el solsticio de invierno; pero el sol no volverá a calentar hasta abril, o finales de mayo, como este año.
Este va a ser mi primer invierno de verdad. Estoy intrigado, espectante. Los daneses empiezan a andar un tanto sombríos. Miran resignados por la ventana cuando empieza a atardecer. La verdad es que trastoca un poco que anochezca tan pronto; pero en los ojos de esta gente veo algo más, una tristeza vieja, saben lo que se acerca, llevan generaciones sabiéndolo. Me miran y sonríen, guardan un secreto, una lección que quisieran enseñame pero que saben que sólo puedo aprender por mí mismo...
De momento, voy a seguir mirando por la ventarna. Sonriendo calentito en mi despacho. Nieva!!!! :-)
Ya veremos si dentro de un par de meses sigo sonriendo.
Bueeenos dííías!!