Ya sé que llego con un día de retraso; la culpa es del no poder estame quieto y del estado de shock en que me dejó la carrera del domingo. La esperadísima primera batalla de la temporada, no se a ustedes, pero a un servidor le entusiasmó. Pero, como es habitual en Australia, un circuito atípico, con asfalto atípico y con todas esas nuevas normas, se han despejado pocas dudas. Aunque una cosa sí que nos ha quedado clara: ¡madre del amor hermoso, cómo corren los Brawn!!!A pesar de las advertencias de Alonso y Massa, creo que todos teníamos la pequeña esperanza de que los de Ross Brawn hubieran ido de farol durante la pretemporada. Pero no, quince meses de trabajo con el ingente presupuesto de Honda (casi, casi me dan pena esos ejecutivos iluminados que decidieron que su compañía se retirase de la Fórmula 1) y bajo la dirección maestra de Ross Brawn, han dado sus frutos. ¡Y de qué manera! Doblete en la clasificación y doblete en carrera. Llegar y besar el santo. Y sin despeinarse, oiga. Como Button y Barrichelo sigan así, el campeonato está sentenciado. Su ritmo de carrera es casi un segundo más rápido que el del resto. Y este año, con la prohibición de tests durante la temporada, va a ser muy muy muy difícil que los demás equipos limen esa diferencia.
Brawn a parte, ¿qué ha pasado con los otros? Pues más sorpresas. Williams, Toyota y Red Bull les comieron la tostada a los favoritos teóricos, Ferrari y Renault. Bueno, casi, porque un cúmulo de despropósitos dio al traste con sus carreras y, al menos en Renault, Alonso consiguió salvar los trastos, porque el desastre Ferrari ha sido pa'mear no echar gota. Habrá que esperar a Malasia para ver si el status quo ha quedado tan patas arriba como parece. Dejando a los Brawn en su mundo particular, el resto de equipos están tan igualados, que el desbarajuste que vimos el domingo podría deberse sólo a lo particular de la pista australiana. En unos días lo sabremos. . .
Lo que ya parece bastante claro es que el dichoso KERS es casi inútil, perjudica bastante el rendimiento de los coches en las curvas lentas y ayuda poco o nada en la salida y las rectas. No me extrañaría que de aquí a tres o cuatro carreras, los equipos que han decidido usarlo (Renault, Ferrari, McLaren y BWM sólo en el coche de Heidfled), lo tiren a la basura. Veremos. . .Y tampoco hace falta esperar para ver que la manía que les ha entrado a los equipos por poner a jovenzuelos imberbes al volante va a terminar costándonos un disgusto. Desde que Alonso asombrase a propios y extraños haciendo volar un Minardi con veintiun años y soplándole a la oreja al mismísimo Schumy con veintitres, la fiebre juvenil manda en este deporte. Y luego pasa lo que pasa, que Nakayima se estopina contra un muro, Vettel arruina su carrerón y el de Kubica en una frenada mal medida gracias al mal perder, Piquet destroza sus frenos y el chico maravilla, al que se lo consienten todo, se inventa un truco sucio para subirse al podio que no hubiera podido conseguir peleando como un paisano. Empiezo a echar de menos a los caballeros, a los pilotos que se repetaban entre ellos y eran conscientes de que lo tenían en las manos no era el mando de la pleiesteixon. Y sino que se lo digan a Fernando, que para empezar bien la temporada, y por enésima vez, ha visto arruinada su salida, teniendo que irse al prao porque algunos kamikazes, ensimismados la mutua comparación de sus juveniles güevecillos sonrosados, no se percataron de que la recta se terminaba. Menos mal que al asturiano ni se le escapa una y ni se fía de nadie en cuando se cala el casco, que si llega a ser otro la carrera la hubieran terminado cinco coches menos.
Conclusión: habrá que esperar a este domingo para ver quién es quién. Como dijo el propio Fernando, paciencia, es pronto para sacar conclusiones. Malasia nos aclarará si Ferrari y Renault tienen esa pequeña ventaja que les ponga al frente de los demás y tras la estela de los Brawn o si, como algunos empezamos a temernos, esta temporada a va resultar la más caótica y sorprendente de la historia; en parte gracias a las nuevas normas, que además de igualar raseros, parece que de están cumpliendo su objetivo de fomentar la lucha en la pista y los adelantamientos.Chapeau!
- Para todo el equipo Brawn GP. De la quiebra a la gloria. ¡Así se gana!
- Para Lewis Hamilton y Fernando Alonso, por aguantar ahí, por luchar y llevar a los puntos dos coches que no estaban a la altura.
Mongolín de oro:
- Para el listo que decidió que era mejor correr al atardecer, porque es más emocionante que a los pilotos les deslumbre el sol y no vean las curvas.
- Para el otro listo que decidió que en vez de los neumáticos medios y los blandos, había que usar los medios y los super-blandos; por joder, más que nada.
Imágenes: Autosport y thef1.com.