Sea como fuere, da gusto volver a ver a Alonso luchando por la victoria en vez de por las migajas. Tal vez no fuese la carrera más trepidante de la temporada, desde luego no vimos tanto adelantamientos como en otras; pero en cuanto a tensión se llevó la palma. Button, que hizo un fin de semana perfecto, Alonso, que cuando el Ferrari está a su altura mete miedo, Vettle, deseando coronarse campeón con otra victoria y Webber viniendo como un ciclón desde detrás, no dieron una carrera en que se mascó la tensión de principio a fin. Button y Vettle, rodaban más rápido con las gomas frescas, pero Fernando les sacaba ventaja a medida que se desgastaban. Así nos tuvieron 63 vueltas en un tira y afloja en el que nadie era capaz de sacudirse a los rivales de encima.
Al final, duele pensar que la victoria se escapó por culpa de otro maldito safety car. Justo en el momento en que Alonso tenía su segundo juego de neumáticos a punto de caramelo y que Button y Vettel empezaban a sufrir, Hamilton hizo otra de las suyas y se cargó el alerón de Massa. Estos dos llevan una temporada prometiéndoselas y un día van a tener un probleman serio… Las vueltas en que la carrera estuvo neutralizada les dieron aire a los rivales de Alonso y causaron el caos en el medio de la parrilla, donde, a lo largo de toda la carrera, hubo duelos de todos los tipos y tal disparidad de estrategias que era difícil entender lo que estaba pasando. Así que, con la salida del coche de seguridad perdí por completo el hilo. Lo único que me quedó claro, fue que Rosberg y Kobayashi siempre andaban de por medio. Uno remontando desde la última posición tras los problemas hidráulicos que impidieron clasificar el sábado, y el otro tratando de dar el do de pecho ante su público y siendo víctima de una mala salida y estrategias poco afortunadas.
En resumen: felicidades a Sebastian Vettel y Red Bull, muy dignos e indiscutibles, aunque aburridos, campeones a falta de cuatro carreras; felicidades también para Button que hizo la carrera perfecta, supo gestionar sus opciones a las mil maravillas y está ganándose su asiento en McLaren a base de comerle la tostada, carrera tras carrera, al chico maravilla; y un aplauso para Ferrari y Alonso, que por fin parecen haber dado con la solución a los dramas de esta tempora y, aunque ya sea tarde para grandes glorias, a lo mejor aún nos pueden dar alguna alegría esta temporada.
Imágenes: Autosport.com.
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